Por qué prefieren el hogar a la residencia las personas mayores

¿Hogar o residencia en mayores? He aquí un dilema fundamental para muchos cuando de lo que se trata es de seguir cuidando de la salud de una persona anciana. Nos preocupa que la persona mayor no se vea desasistida, no digamos ya si padece enfermedades crónicas o demencias, o bien problemas físicos que le ocasionan limitaciones de movilidad o dependencias.

Por lo tanto, nos preocupa realizar la elección adecuada en lo que respecta al cuidado de nuestros mayores. Pero, para llevar a cabo tal grave elección, no hemos perder de vista una perspectiva fundamental: la de la propia persona anciana, que es quien va experimentar las consecuencias de tal determinación, en resumidas cuentas.

Por ello hay que saber, no sólo qué puede ser lo más juicioso en cada caso, sino también cuál es la opción que pueda hacer más feliz a la persona mayor cuya salud y bienestar queremos que sean salvaguardados.

En 2016, en Valencia capital, tuvo lugar una dura controversia a consecuencia de la campaña publicitaria de una compañía de servicios de cuidado a domicilio, Cuidum. El anuncio, visible en gran cantidad de autobuses de la metrópolis del Turia, consistía en una ceñuda y hostil anciana que amenazaba al espectador con un rodillo, junto a la leyenda: “Si me llevas a una residencia, te desheredo.”

Ello desencadenó un maremágnum de airadas críticas por parte de los sindicatos representativos de los empleados de residencias de mayores del País Valenciano, con peticiones de retirar la campaña que tal discordia había incitado. La empresa de servicios a domicilio, por su parte, respondió al hostigamiento arguyendo que las estadísticas afirmaban la poca inclinación de los ancianos a ingresar en una residencia, frente a otras opciones.

Qué prefieren los ancianos: ¿cuidados en casa o residencia?

La residencia para personas mayores, con ser una opción aceptable, no es la más apetecida por las personas de avanzada edad, según indican los sondeos estadísticos. Así los datos esgrimidos por la hostilizada Cuidum no dejaban lugar a dudas: la encuesta realizada por el IMSERSO en 2010 concluía en que el 87’3% de los ancianos prefieren la residencia como segunda opción. También se remitía la empresa al estudio de Eurostat que afirmaba que la mayoría de los ancianos valoran su independencia y prefieren permanecer en su hogar.

Por otra parte, y partiendo de esta base (y del propio criterio de la persona mayor afectada), existen una serie de aspectos que hay que valorar antes de tomar una determinación, y estas son las ventajas del cuidado y asistencia a domicilio frente a la residencia. Tales ventajas y beneficios serían:

  • El adulto mayor permanece en su hogar, y de este modo no se ve sometido a cambios abruptos, tan indeseados en la ancianidad. Además, permanece en contacto con su entorno familiar y cercano y con sus seres queridos. Ha de tenerse en cuenta que los cambios bruscos y verse en un lugar extraño y rodeado de gente desconocida y extrañado de su entorno habitual, pueden favorecer en el anciano el desarrollo de trastornos cognitivos y desorientación.
  • Al serle asignado un cuidador íntegramente dedicado a él, el anciano recibe una atención profesional totalmente personalizada, que se diferencia así de la atención forzosamente menos personal de las residencias. El cuidador hace compañía a la persona mayor y la apoya, cosa muy necesaria para que (sobre todo si se trata de una persona en situación de dependencia) no haya de sufrir los rigores de la soledad.
  • Estos servicios se adaptan específicamente a las necesidades de cada familia y anciano.

A día de hoy en nuestro país, más de 8 millones de habitantes sobrepujan el umbral de los 65 años, lo que equivale a un 18% de la actual demografía española. Con el paulatino envejecimiento poblacional, y según previsiones del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en 2051 nada menos que el 35% de la demografía de este nuestro país estaría constituida por los mayores de 65, y la esperanza de vida en nuestro tiempo para España es de 85 años.

Por lo tanto, la presencia de los mayores en nuestra sociedad es cada vez más importante, razón de más para tener presentes cuáles son sus preferencias a la hora de cuidar su salud y bienestar diario y cotidiano.