La dieta ideal en la tercera edadLa dieta en la tercera edad es algo de grande y primordial importancia en la salud de las personas mayores. Téngase en cuenta que la ancianidad es una fase vital de importantes y decisivos cambios, tanto en el aspecto físico y psíquico como en el fisiológico. En este sentido, llevar una vida sana se hace de especial importancia en edades avanzadas, pues el envejecimiento puede hacer a las personas algo más vulnerables o susceptibles de contraer algunas dolencias y problemas, a los que puede contribuir muy decisivamente una mala nutrición.

Además, en edades provectas se sufre un mayor peligro de que determinadas dolencias se cronifiquen: es decir, de padecer enfermedades crónicas. El acto de comer no solamente es fisiológico, sino que también implica factores sociales, culturales, psíquicos y afectivos. La alimentación de una persona también se halla determinada por el concreto contexto histórico, social y cultural que le haya tocado vivir, incluyendo facetas esenciales de la vida como la educación del individuo, su entorno familiar, etc. Y en el centro mismo de los hábitos de vida de lo que entendemos por un envejecimiento saludable, se encontraría la nutrición.

La falsa creencia generalizada de que la ancianidad es la época en que debemos retirarnos de la vida está siendo, por fortuna, superada. Las personas que se han jubilado no deben enclaustrarse en una vida de pasividad, de abulia y de gradual aislamiento social. Antes bien, tales hábitos resultan perjudiciales a la salud de la persona anciana y pueden ser un semillero de enfermedades crónicas.

Consejos para una buena alimentación de las personas mayores

De lo dicho, es fácil deducir que para las personas mayores es de capital importancia seguir unos determinados consejos sobre alimentación saludable. La dieta en la tercera edad debe ajustarse, mucho más que en etapas previas de la vida, a los consejos autorizados de los médicos y nutricionistas. Tales consejos por lo común vienen a compendiarse en una serie de indicaciones básicas que vamos a apuntar aquí. En ellos, domina una idea fundamental, que es el equilibrio nutricional: o lo que es lo mismo: mantener un equilibrio o armonía entre la ingesta energética y calórica por el organismo, y el consumo que realizamos de esas calorías.

Este es factor principal, pero hay otros, como vamos a ver a continuación. En general y grosso modo, los criterios para alimentación de la tercera edad son los siguientes:

  • Desayunar con fibra, cereales, fibra y leche. De esta manera, el aporte nutritivo matutino se complementa con la suficiente fibra (dada la más difícil regularización gastrointestinal de las personas de avanzada edad), y con el calcio de la leche, así como el aporte proteínico fundamental con cereales (recuérdese que las proteínas son el material constructivo por excelencia del organismo), y las vitaminas y azúcares naturales (fructosa) de las piezas de fruta, que asimismo son fundamentales como aportación energética en la comida más importante del día.
  • Almorzar (a media mañana y en el almuerzo grande típico de España, a partir de las dos de la tarde) con verduras y hortalizas, y algo de carne, fiambre o cualquier otro alimento con una aportación proteínica equivalente. En estas comidas, también es recomendable la legumbre (por su aporte de hierro), y el pescado, por sus muchos beneficios, y su rico contenido en omega-3, cardiosaludable.
  • Cenar con algo de proteína de fiambre o equivalente, huevos, y algunos productos lácteos, como quesos no grasos.
  • En general: reducir el consumo de lípidos o grasas, y de azúcares o hidratos de carbono simples, así como de calorías vacías, como las que contienen las bebidas alcohólicas.

 

La dieta en la tercera edad también implica un mayor consumo proteínico que en edades previas, y seguir unos consejos de dieta sana para mantener en equilibrio y armonía el organismo para un envejecimiento activo y saludable que nos permita seguir disfrutando de la vida cada día.