Curar la alergia al polenLa alergia al polen es una molestia y complicación de salud que, como es lógico, preocupa y perjudica especialmente en las temporadas primaverales todos los años. Ante esta recurrente molestia y problema de salud, todos los años surge la comprensible pregunta: ¿se puede curar? ¿están avanzando las soluciones en este sentido?

La alergia de este tipo viene desencadenada por la unión de determinados anticuerpos (los de la inmunoglobulina) con las sustancias a las que está inmunizado el sujeto: es decir, que la reacción alérgica la produce nuestro propio sistema inmunológico. Como tales inmunoglobulinas están fijadas fundamentalmente en las mucosas que están en contacto con el aire que a cada momento respiramos, esa reacción desencadenante produce fácilmente congestión nasal, estornudos, y otros síntomas habituales. Según la reacción de las inmunoglobulinas de determinadas zonas de nuestro organismo, se producen, pues, las siguientes reacciones sintomáticas:

  • Rinitis: es decir, inflamación de las mucosas de la nariz. Se manifiesta a través de picores en los orificios nasales, así como frecuentes estornudos y abundante secreción nasal muy acuosa: mucosidades muy abundantes y líquidas. Los picores de la rinitis pueden extenderse al paladar, la garganta y los oídos, ello a través de las trompas de Eustaquio.
  • Asma: si afecta a los bronquios. Es la inflamación de la mucosa bronquial, en que se produce una contracción del músculo liso de los bronquios, y un edema de la mucosa. Aumentan las secreciones mucosas bronquiales, particularmente espesas y pegajosas, muy adheridas a la pared del bronquio, lo cual dificulta especialmente la respiración, lo que se traduce en tos seca, silbidos torácicos, sensación de opresión en el pecho, y disnea o gran dificultad de la actividad respiratoria.
  • Conjuntivitis: si afecta a los ojos, lo que también es bastante habitual en la alergia al polen. Esta produce picores, lagrimeos, e inflamación en la conjuntiva del ojo.
  • Rino-conjuntivitis: conjunción de rinitis y conjuntivitis, que en el siglo XIX era conocida como la fiebre del heno.

Prevenir las reacciones alérgicas al polen

Es fundamental adoptar una serie de medidas básicas para evitar que sobrevengan este tipo de reacciones alérgicas. Así:

  • Evitar tanto salir al campo como cruzar parques y zonas verdes.
  • Evitar desplazarse en bicicleta o en moto, y, si se viaja en coche, mantener las ventanillas subidas. De este modo el contacto con el aire cargado de polen habrá de ser menor.
  • Airear el domicilio en las primeras horas de la mañana, pero por lo demás, permanecer con las ventanas cerradas, y usar aire acondicionado con filtros.
  • Emplear gafas de sol cuando nos hallamos en el exterior es importante para evitar en lo posible el contacto de la conjuntiva del ojo con el polen del ambiente.
  • Además, hay que evitar los diversos factores que, añadidos al polen del aire, pueden producir el que se agraven los síntomas de la reacción alergia: tales factores serían los olores fuertes, la contaminación de la atmósfera (especialmente acusada en las zonas céntricas de las ciudades y las grandes vías urbanas, o las zonas de las urbes con mayor tráfico rodado), los cambios bruscos de la temperatura ambiente, el efectuar ejercicios físicos sin habernos preparado previamente para protegernos del polen…

La curación de este tipo de reacción alérgica es algo que todavía no se ha hallado, pero sí que existen tratamientos para disminuir sus efectos y sus perniciosas consecuencias, como es el caso de los fármacos antihistamínicos recetados por el médico de cabecera contra la alergia al polen. También los descongestionantes, antiinflamatorios, y los broncodilatadores, son medicamentos que pueden tener un efecto muy positivo que nos permita reducir al mínimo las molestias y complicaciones de estas alergias.