Artrosis_ Causas, síntomas y tratamientoLa artrosis  es un problema óseo y articular presente con gran frecuencia en personas de la tercera edad, y que causa no pocos malestares. Sin embargo, tal problema puede y debe ser combatido con una terapia adecuada. Aunque la progresión de la artrosis proseguirá, si es posible suavizar y ralentizar los síntomas, la degeneración de los cartílagos, y molestias de esta dolencia, de tal manera que se aumente considerablemente la calidad de vida de la persona afectada.

En primer lugar, hemos de prevenir la artrosis para evitar que aparezca en las edades avanzadas. Los consejos que unánimemente ofrece la comunidad médica al respecto son:

  • Combatir o evitar toda forma de sobrepeso. Este es uno de los factores desencadenantes más habituales de la artrosis, pues el peso excesivo sobre las articulaciones contribuye sobremanera a desgastarlas. Asimismo, el sobrepeso padecido por la persona ya artrósica ha de ser reducido para aliviar el dolor de las articulaciones afectadas.
  • No es recomendable repetir movimientos ni usar o ejercitar en exceso las articulaciones artrósicas. Así por ejemplo, los pacientes con artrosis de rodilla deberían evitar subir escaleras.
  • Es fundamental mantener una higiene postural, y no permanecer demasiado tiempo de pie ni sentado con las piernas flexionadas si son las extremidades inferiores las que se hallan afectadas por este mal.
  • Se debe realizar ejercicio físico de manera individualizada y en función de las necesidades y de las condiciones específicas en que se halle cada paciente. Se recomienda encarecidamente la natación para aquellos que padezcan artrosis de las lumbares, caderas o rodillas.

Además, es necesario combatir emplear fármacos en el tratamiento de la artrosis:

  • Analgésicos, para amortiguar y suavizar el dolor y las molestias ocasionadas por esta dolencia articular. El más empleado y recomendado es precisamente uno de los más comunes y menos costosos: el paracetamol.
  • Antinflamatorios, otro fármaco de capital importancia para combatir esta dolencia, puesto que el roce de los huesos de la articulación entre sí por la degeneración cartilaginosa produce que estos se rocen entre sí y la articulación se inflame, lo que agudiza el dolor. Por tanto, este tipo de medicamentos son muy aconsejables e imprescindibles para la terapia contra la artrosis. Son eficaces los antiinflamatorios no esteroideos, tales como los diclofenaco, el naproxeno, o el más célebre de todos: el ibuprofeno. En determinados casos han de emplearse analgésicos más fuertes de tipo opiáceo: hidromorfona, tramadol, hidrocodona, etc. Ello sólo para casos en que el dolor sea especialmente fuerte y los analgésicos convencionales no puedan surtir el suficiente efecto.
  • SYSADOAS o condroprotectores. Estos fármacos se fabrican especialmente para la protección de las zonas articulares y cartilaginosas. SYSADOAS son las siglas inglesas de symtomatic slow action drugs for osteoarthritis (fármacos de acción sintomática lenta para osteoartritis). Se trata de un medicamento definido por su acción lenta, cuyos efectos beneficiosos son percibidos por el paciente semanas después de haber iniciado la terapia. Dado que los acartílagos no tienen vasos sanguíneos, estos fármacos llegan al torrente de la sangre y de ahí a la articulación afectada a través del líquido sinovial (fluido viscoso que se encuentra en las articulaciones), la membrana sinovial (capa de tejido conjuntivo que es un verdadero pegamento natural de las articulaciones y que produce el líquido sinovial) y el hueso subcondral (zona blanda de los huesos que se halla entre el cartílago y la médula ósea).
  • Inyección de corticoides, en lo que se conoce como terapia intraarticular. Esta ha de ser ocasional para no terminar resultando contraproducente para la salud del artrósico.