Consejos para el cuidado de un paciente encamadoLos cuidados de un paciente encamado son algo que requiere de ciertos conocimientos y cautelas, que muchas veces es preferible encomendar a cuidadores profesionales a domicilio. El paciente encamado posee unas necesidades específicas que han de tenerse muy presentes, así como una serie de riesgos asociados a su especial estado, que asimismo merecen bastante atención.

En una sociedad tendente a un cada vez más considerable envejecimiento demográfico como es la nuestra en la actualidad, tiende a aumentar el número y la proporción de personas con pérdida de la autonomía personal y en situación de dependencia, de entre las cuales muchas han de permanecer en cama por causa de diversos problemas o enfermedades. La situación de verse obligado a permanecer encamado durante luengo tiempo no es fácil, y conlleva de por sí no pocas complicaciones en la salud si no sabe cuidarse adecuadamente. De ahí la gran importancia de saber proporcionar cuidados a las personas que han de mantenerse en esta coyuntura.

 

Cuál ha de ser la forma de actuar ante un paciente en cama

Los cuidados de un paciente encamado implican seguir una serie de protocolos de actuación que se hallan recomendados por los profesionales de la sanidad en su dilatada experiencia con este tipo de situaciones. Así por ejemplo, inicialmente se ha de actuar de la siguiente manera:

  • Por supuesto, se ha de explicar al paciente o a la persona encargada de cuidarle, las razones de la permanencia en cama.
  • Se debe colocar a la persona en la alineación más adecuada y correcta para su cuerpo y por lo tanto en aquella que resulte más sana para el paciente. Es lo que se denomina higiene postural.
  • Emplear determinados dispositivos de protección del paciente en la cama. Barras y elementos de sujeción para evitar caídas, toalla para evitar la formación de llagas o escaras, etc.
  • La persona que permanece mucho tiempo en el lecho tiende a sufrir llagas, tal como arriba se ha aludido. En función del estado dermatológico de la persona afectada, será preciso movilizarla. Es preciso vigilar con regularidad cómo se halla la piel de la persona encamada. Es obvio que mantener durante largo tiempo una misma postura es perjudicial para la salud, tanto de la piel como de los músculos, huesos y articulaciones, además de ser dañino para la circulación sanguínea y el sistema cardiovascular.
  • La ropa de cama debe ser mantenida seca, limpia y libre de dobleces y arrugas, que resultan incómodas e incluso irritantes para el paciente.
  • También es indispensable enseñar al paciente determinados ejercicios físicos para practicarlos en la cama. De este modo, puede evitar la atrofia muscular, la pérdida de masa corporal, y los problemas de circulación de la sangre, entre otras secuelas dañinas de la inmovilidad corporal en cama.
  • La persona en cama debe ser aseada diariamente, de forma tal que se evite mojar o humedecer el lecho. La higiene y aseo diarios son fundamentales, pues, aparte de contribuir a la salud física, son beneficiosos para la autoestima y la salud psíquica de la persona encamada.

 

Además, es preciso tener en cuenta determinadas necesidades del paciente encamado a la hora de cuidarle:

  • Hay que tener siempre presente que es imprescindible preservar la intimidad de la persona encamada.
  • Respetar sus ciclos de sueño y tratar de despertarle lo menos posible.
  • Realizar las técnicas de cuidado de la forma que resulte menos dañina al paciente, siempre según el principio cardinal de la ciencia médica: primum non nocere.
  • Evitar las corrientes de aire, y mantener en la habitación una temperatura constante y agradable.

 

Teniendo en cuenta todo ello, resultan más fáciles y correctos los cuidados de un paciente encamado.