Beneficios viajar vejezViajar en la vejez es algo sumamente beneficioso para la salud de la persona anciana. Con frecuencia tendemos a pensar que en las edades avanzadas la persona ha de recluirse, llevar una vida sumamente sedentaria y tranquila, y perder la curiosidad por las cosas del mundo.

Pero la realidad es que muchas personas mayores prefieren aprovechar el tiempo de su jubilación y retiro profesional, con el ocio que ello implica, para vivir nuevas experiencias y seguir aprendiendo, pues la vida misma es un aprendizaje continuo.

Viajar es, por supuesto, una de esas nuevas formas de experiencia y aprendizaje, donde se puedan conocer bellezas y lugares recónditos o desconocidos o que aporten buenos momentos o nuevos conocimientos a la persona anciana.

 

 

Viajar forma parte de los muchos beneficios del llamado envejecimiento activo y saludable. La falta de actividad y la apatía y abulia de la persona anciana pueden, y, de hecho, suelen contribuir a desencadenar problemas varios en la salud de las personas de edad avanzada. Esa curiosidad por los nuevos horizontes es algo muy importante, pues ayuda a la persona mayor a permanecer activa y a no abandonar la vida antes de tiempo, y con ello su propia salud.

 

Beneficios de viajar en edades avanzadas

Los muchos efectos beneficiosos de viajar en edades avanzadas son tan numerosos como eficaces, por lo que bien merecen que los enumeremos aquí:

  • Viajar a localidades costeras es beneficioso para combatir las secuelas y síntomas de las enfermedades óseas y articulares, fundamentalmente el reúma.
  • Permite interactuar con los demás y con el entorno, con lo que también contribuye a mantener, ampliar y mejorar las relaciones sociales de la persona, piedra angular también de su salud y equilibrio psíquicos.
  • Mantiene y perfecciona la capacidad de atención de la persona, así como también sus capacidades resolutivas a la hora de afrontar los problemas del día a día. Todo ello es primordial en una etapa de la vida en que el descuido de estas facultades puede erosionarlas, dando lugar al deterioro cognitivo, o bien agravándolo si este ya existe previamente. Además, es preciso tener en cuenta que el propio envejecimiento de las células neuronales tiende a disminuir estas capacidades con la edad, por lo que es de esencial importancia fomentarlas.
  • Estados depresivos y ansiosos. La experiencia del viaje disminuye de por sí las tendencias a la depresión y la ansiedad, y ejerce de contundente bálsamo contra ambas.
  • Es muy bueno para el carácter, y desarrolla la virtud de la paciencia. En edades provectas, en que la irritabilidad y la ansiedad se hacen tan frecuentes y tan presentes, es algo muy valioso.
  • Relajación. También para combatir la ansiedad, a la hora de viajar en la vejez es bueno tener en cuenta que existen innumerables balnearios y spa (así como hoteles especializados en este tipo de servicios) que prestan un considerable favor a la salud y el bienestar de las personas de edad avanzada que quieran adentrarse en la experiencia del viaje.
  • Contribuye a crear una actitud positiva en la persona anciana, y a mejorar su autoestima, que muchas veces peligra en la senectud.
  • Ejercicio físico moderado, como por ejemplo caminar, que siempre posee efectos cardiovasculares benéficos para las personas mayores.

 

Por lo tanto, y por todas estas razones y algunas más, viajar en la vejez supone un considerable beneficio que previene o mitiga los perjuicios en la salud de la persona mayor. Vivir experiencias nuevas y enriquecedoras es bueno para todos, pero especialmente a las personas que, por hallarse en una etapa de avanzado envejecimiento, parecen condenadas a la inactividad y la vida sedentaria. Es necesario superar esto para seguir viviendo y disfrutando de la vida.